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Review | Zombieland 2, una secuela divertida pero sin la chispa del original

28 NOV 2019 / Cine

Review | Zombieland 2, una secuela divertida pero sin la chispa del original

Los nuevos rostros que se suman a esta continuación son probablemente lo más destacable, ya que el elenco principal está en piloto automático.


Casi desde el estreno de Zombieland se habló de la posibilidad de una secuela, impulsada por la chispa y todo el decorado visual-narrativo que acompañó a aquella comedia zombie. Año tras año sus responsables hablaban del plan de hacer una entrega más, mientras en el camino Amazon declinó dar luz verde a una serie de televisión, pero con el correr del tiempo el interés obviamente se fue diluyendo. Y ahora que finalmente la idea de una continuación se concretó, solo queda espacio para hacer la comparación y establecer que, una década después del renacimiento de los muertos vivientes, el género nuevamente está estancado y la secuela indudablemente no está a la altura del original.

A favor de esta nueva producción está tanto el hecho de que probablemente nadie esperaba que lo estuviese y que esta nueva entrega no aburre tanto como para instalarse como un completo fracaso creativo. Aquí, a pesar de que siempre está la duda de si están o no justificando su existencia, intentan darle una vuelta de tuerca a todo lo que resultó en el original, evitando que sea una mera réplica con más pinta de remake que de secuela.

El equipo original, comandados por el director Ruben Fleisher, se reunió con el elenco comandado por Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone y Abigail Breslin para dar vida a una continuación situada 10 años después de los eventos del original. De ahí que obviamente Columbus y Wichita se han estancado en una relación duradera y predecible, mientras Tallahassee sigue dándole combustible a su vida matando zombies. El gran cambio lo instala Little Rock, quien sueña con una vida adolescente que no solo está circunscrita a su hermana, su cuñado y un viejo que, pese a no estar capacitado, es lo más cercano a tener un padre.

Comenzado con una secuencia de acción estilizada, que intenta seguir la tónica de los créditos iniciales del original, pero sin la misma gracia, el grupo se instala en plena Casa Blanca para tener una vida sin mayores sobresaltos. Pero todo se complica cuando Columbus le propone matrimonio a Wichita y Little Rock decide dejar el nido, por lo que las hermanas vuelven a sus viejas andanzas. El problema es que tras un mes de separación, Wichita reaparece para revelar que Little Rock la abandonó al enamorarse de un hippie pacifista que se hace llamar Berkley y ambos se despojaron de toda arma, lo que obviamente no es una buena idea en Zombieland.

A partir de ahí la secuela avanza con un solo objetivo: el trío inicia un viaje en búsqueda de Little Rock, ya que el mundo ha cambiado y los muertos lo han hecho con ello. Durante los últimos diez años, Columbus ha logrado identificar a diversos tipos de zombies. Están los Homeros, tontos y que no representan ninguna amenaza, luego están los Hawkins, que son capaces de resolver problemas, y también la amenaza silenciosa de los Ninjas. Pero más allá de esas tres vertientes, ahora también han aparecido los T-800: zombies que soportan las balas y no se detienen ante nada.

Sin la chispa de la dinámica del original, ni el sustento que hacía que personajes como Tallahasse importasen, los cuatro protagonistas se sienten estancados, casi trabajando en piloto automático, especialmente en lo que compete a Woody Harrelson y Emma Stone. Pero al menos esta secuela se beneficia de la inclusión de nuevos rostros y la que más destaca sin duda es Zooey Deutch, quien interpreta a Madison, una mujer que se topa con Columbus justo en el tiempo de la separación con Witchita y que es muy graciosa en su vuelco del estereotipo de la rubia tonta. El resto de las nuevas caras incluyen a la dupla de mata zombies compuesta por Luke Wilson  Thomas Middleditch, quienes son una versión doppelganger de Columbus y Tallahasse, mientras que Rosario Dawson interpreta a la atractiva dueña de un nuevo hotel en Graceland, rindiendo homenaje al rey.

En todo ese esquema Zombieland 2 avanza su relato de forma previsible y negándole foco a los zombies, ya que los sobrevivientes están tan acostumbrados, que los muertos ya no representan la mayor de las amenazas. Eso obviamente le juega en contra a la secuela, pues los zombies quedan reducidos a un pretexto, mientras que el componente humano está ahí solo para servir al chiste.

Sumen el hecho de que no resulta todo lo que debiese ser gracioso, y sus mejores chistes están a años luz del cameo del original, lo que da como resultado una película de poco más de 90 minutos que se te olvida apenas termina la escena especial a mitad de crédito. Aunque Zombieland podría haber dado para algo mejor eso, lo cierto es que tampoco había una legión de fans clamando por la secuela. Y en estos tiempos, el hecho de que una secuela funcione como una mera extensión, es mucho mejor que toparse con algo que es una debacle.

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