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Rick and Morty y el post-apocalismo del divorcio

31 JUL 2017 / Reseñas

Rick and Morty y el post-apocalismo del divorcio

El segundo episodio de la nueva temporada, que marca formalmente el inicio de su emisión regular, trajo de vuelta a esta obra maestra animada.


Aunque las referencias a la cultura pop y el humor adulto han elevando a Rick and Morty al sitial más alto de las series de animación realizadas en Estados Unidos, otro de sus puntos fuertes es la disfuncional historia familiar que han gestado desde la primera temporada.

Claro, el segundo episodio de la tercera temporada estuvo marcado por deliciosos guiños a la franquicia Mad Max, con los más notorios siendo los Thunderdome y Fury Road, pero dichos elementos solo estaban al servicio de una sola idea: abordar cómo Morty y Summer responden al divorcio de Beth y Jerry, gatillado por los oscuros planes del cada vez más detestable Rick.

Dicho suceso trascendental marcó al primer episodio, estrenado sorpresivamente durante el pasado April’s Fools Day, pero el debut oficial de la nueva temporada siguió avanzando en las consecuencias de ese quiebre. Y solo una serie como Rick and Morty podría abordar el divorcio a partir de mundos post-apocalípticos, humanos deformes, mutilaciones, sangre lanzada con balde y distorsiones que involucran posesiones de brazos estilo Evil Dead.

Todo para impulsar a los personajes, para que crezcan y aprendan de sus errores, aunque eso no importe mucho considerando que las aventuras impulsadas por Rick siempre atentarán con la familia, especialmente en lo que concierne a Morty. Sin embargo, los sucesos del episodio sirven para explorar más de una Summer que rara vez tiene este nivel de desarrollo.

Spoilers a continuación.

Un retorno nihilista

La segunda temporada terminó en octubre de 2015 y los 21 meses posteriores han estado definidos por la ansiedad de nivel casi fármaco dependiente de parte de los fans de la serie, que necesitamos una dosis semanal de la serie. Dicha necesidad comenzará a ser saciada a partir de ahora, con el estreno de este capítulo titulado Rickmancing the Stone. Y dicha alusión, que hace referencia a la película En busca de la esmeralda perdida de Robert Zemeckis, tiene relación con una piedra verde (el Isotope-322) que garantiza una fuente de energía eterna.

Ese oculto objetivo de Rick da pie a la misión al centro de la historia, que traslada a Morty y Summer a un páramo desolado post-apocalíptico que refleja cómo ambos se sienten ante el divorcio de sus padres y el modo en que los hermanos intentan alejarse de sus sentimientos. Por un lado, Summer bloquea la situación centrándose en matar mutantes, líderes de secta e iniciar una relación con Hemorragia, el musculoso personaje cabeza de balde que lidera las huestes madmaxianas al centro de la historia. Simplemente no quiere volver a casa.

Un frustrado Morty, en tanto, intenta comprender el ultimátum de Jerry, solo para caer en una trampa de Rick que lo lleva a obtener experiencia de combate y recuerdos desde un musculoso brazo. El problema es que ese miembro busca venganza y lo convierte en el rey de un Thunderdome (o Blood Dome como lo llaman las personas de este mundo por cuestiones de copyright), solo para terminar confrontando al degenerado líder de los soldados que mataron a la familia del brazo.

Obviamente todas esas situaciones buscan definir cómo los hijos de Beth y Jerry están en negación. Y su desquiciado abuelo utiliza esa situación para su beneficio propio, solo dando espacio a una pseudo lección cuando le conviene. Como siempre ha sido.

Quizás lo más interesante del episodio, que quizás no es tan divertido como el primero de la temporada, es cómo con breves secuencias logran trasladar la desolación de ese mundo post-apocalíptico con la propia desolación del quiebre familiar. Beth sigue marcada por su necesidad de siempre tener una copa de vino, por lo que no se da cuenta de los robots que reemplazan a sus hijos y que intentan ganar conciencia solo para ser reprimidos por la programación de Rick, mientras que Jerry vive cada vez más ignorado, en una pocilga, escuchando la palabra “perdedor” hasta en el susurro del viento.

Rick and Morty no siempre se ha caracterizado por profundizar tanto en sus personajes como este episodio, aunque la serie tampoco busca sacarlos de la mierda, ya que de otra forma simplemente terminaría. Por eso el uso de todo este decorado para hablar del divorcio es un ejemplo más del nivel de ingenio de esta gran serie, que no da concesiones, ni se compromete para dejar de lado las vísceras, las parodias y un nivel de sarcasmo absoluto para abordar cada una de las relaciones destinadas al fracaso gracias a los actos de Rick.

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