*

Aroldo Maciel y Salfate versus la ciencia

20 SEP 2017 / Ciencia

Aroldo Maciel y Salfate versus la ciencia

Desde el programa de La Red auguran un terremoto de intensidad 7.9, aunque no hay ninguna base científica que permita realizar este tipo de pronósticos.


“Una forma de preparar a la gente”. Con esas palabras, Juan Andrés Salfate sigue amparando a Aroldo Maciel, el “investigador brasileño” que profita de la televisión chilena haciendo gala de sus predicciones de terremotos.

La base de Maciel serían archivos históricos que le permiten correlacionar un sismo que se da en un punto del planeta y que, por un “efecto rebote”, podría repercutir en otro lugar. Salfate, como su principal acólito, se escuda de las críticas repitiendo una y otra vez que lo suyo es “un ejercicio de pronóstico”. Una especie de acto de alerta para garantizar la bienaventuranza de la población.

Pero aunque la ciencia no valida estas proyecciones “basadas en probabilidades”, en el programa Hola Chile de La Red siguen dando espacio al “sistema de migración sismográfica”. En Glamorama reportaron que, ante el espacio dado en pantalla por el movimiento telúrico que afectó a México, Maciel ahora augura para Chile un sismo de intensidad 6.6 en la escala de Richter “migrando hacia el sur” y un evento de intensidad 7.9, “migrando hacia la zona central”.

Y en ese escenario, hay que recordar que en abril pasado Salfate auguraba, a partir de las predicciones de Maciel, que “el 7,9 era inevitable”.

Y nada pasó.

Lo que la ciencia dice

No hay día en que no exista un movimiento sísmico en el planeta. La mayoría son imperceptibles para el ser humano. La minoría son los que causan los estragos. Lo que relaciona a ambos tipos es el hecho de que surgen a partir de una liberación de la tensión que se acumula en la corteza terrestre, generalmente en una falla geológica, a partir de los movimientos en las placas tectónicas.

El problema es que dicha liberación es impredecible y solo se han logrado desarrollar “alertas tempranas” en el mundo, las que permiten actuar con una anticipación de solo segundos antes de un sismo.

El geofísico Raúl Madariaga explicó al programa Explora de Conicyt que: “todos sabemos dónde se van a producir porque conocemos la historia sismológica y conocemos las ‘lagunas’, sitios donde falta un terremoto. Sin embargo, no podemos en ningún caso saber cuándo va a ocurrir, o si se va a reproducir el mismo que veces anteriores”. Madariaga también explicó que ser impredecible es una característica de “muchos procesos físicos que tienen una base aleatoria”. Eso incluye a los movimientos telúricos.

Por eso la ciencia sobre la predicción de sismos no ha avanzado en base a ningún modelo que permita anticiparlos con exactitud. Hasta ahora solo se ha podido generar conclusiones después de que estos han ocurrido. Por ejemplo, recientemente la revista Science Advances publicó que un grupo de científicos generó un estudio sobre las secuencias sísmicas.

De acuerdo a lo que plantean, las ondas superficiales de un movimiento telúrico podrían llegar a tener algún grado de influencia en otras zonas del planeta. Dichas ondas, que viajan alrededor de la Tierra, eventualmente podrían soltar la energía acumulada en las profundidades de otro lugar del mundo. Pero la clave es la falta de certeza. No existe forma de anticipar ni el cuándo ni el dónde.

“Hay evidencia de que terremotos disparan otros sismos a distancia, pero no es algo universal. Por ello, esto sigue siendo algo muy especulativo”, explicó el propio Madariaga a EyN. En tanto, Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, explicó al mismo medio que por ahora: “No se sabe bien por qué esta relación entre un sismo y otro se da en determinadas partes y en otras no. Hay condiciones especiales que provocarían esa diferencia”, agregó.

En definitiva, no hay modelos científicos que permitan predecir la intensidad de un movimiento. Tampoco para determinar cuándo ocurrirán en el tiempo. La correlación entre terremotos aún es solo especulación, en un terreno en donde sólo existe base a la hora de determinar qué zonas del planeta están acumulando energía.

De ahí que un “sistema de migración sismográfica” como el que vende Aroldo Maciel, por ahora parece tener pantalla solo por el hecho de que Chile es un país sísmico y el evento del año 2010 dejó una cicatriz que aún no cierra.

Seguir leyendo