*

Review | El final de Secret Empire intenta dar un “renacimiento” a Marvel

30 AGO 2017 / Comics

Review | El final de Secret Empire intenta dar un “renacimiento” a Marvel

El cierre de la historia inevitablemente confrontó al villano Steve Rogers con su mayor amenaza.


Tal como se esperaba que terminase, el controvertido evento Secret Empire concluyó deshaciendo gran parte de los cambios que implementó el guionista Nick Spencer para abordar su historia de un Steve Rogers convertido en el líder supremo de Hydra.

Para aplicar el botón de reinicio, la historia de esta macrosaga concluyó con el enfrentamiento inevitable entre el Capitán América fascista y su contraparte, el verdadero Centinela de la Libertad, cuya memoria era resguardada como residuo por parte de Kobik, un cubo cósmico consciente que el villano Rogers ha logrado rearmar en un 99%.

Pero antes de la inevitable victoria de los héroes, algo que nunca logró ser puesto en duda debido a que la editorial jugó una mala pasada al anunciar un relanzamiento con lo que será Marvel Legacy, con todo y un nuevo cómic que recuperaría al Steve Rogers clásico, el último gran eslabón de Hydra igual se las ingenia para tener la victoria en sus manos.

Tal como quedó determinado en el número anterior, el Capitán Hydra está armado con una armadura de Iron Man potenciada por un cubo cósmico casi totalmente completo.

Spoilers a continuación.

La batalla final, realizada a los pies del Capitolio de Estados Unidos, enfrenta a Rogers contra todos los héroes de Marvel, quienes no están de acuerdo con su promesa de reconstrucción a partir del uso del poder del cubo cósmico. “Restaurar el mundo, hacerlo algo mejor y más fuerte, libre de las debilidades y corrupción” no es algo posible, ya que esa reinvención dependerá de la visión de Hydra.

Pero ni la unión de todos los héroes, ni la conjugación de todos sus poderes, tiene alguna oportunidad en contra de Steve Rogers, quien en un santiamén reconstruye la realidad y borra de la existencia a sus rivales.

No solo eso, Steve Rogers arma su jugada de tal modo, que cumple su objetivo de reescribir la historia: Alemania gana la Segunda Guerra Mundial, el régimen de Hydra sucede a los nazis y, con ello, los héroes son modificados en sus orígenes.

Los Cuatro Fantásticos son astronautas de Hydra. La organización convoca a sus Vengadores. Los mutantes son ejecutados. Peter Parker se transforma en Spider-Man gracias a los experimentos del nuevo régimen.

Claro que la reescritura no es completa.

Sam Wilson, portando el último fragmento del cubo cósmico, logra mantenerse firme, siendo uno de los últimos residuos del mundo real. Junto a él también se encuentran El Soldado de Invierno y Ant-Man.

A partir de ahí, el antiguo sidekick de Steve Rogers, el hombre que lo reemplazó como Capitán América lo encara… solo para arrodillarse, clamar la frase “Hail Hydra” y entrar el último fragmento. OMG.

Pero en ese minuto, cuando todo parece perdido, entra en acción el plan secreto de Bucky.

Al entregarle el último fragmento en bandeja a Steve, quien literalmente se transforma en un Dios brevemente, Ant-Man y el Soldado de Invierno reducen su tamaño e ingresan al cubo. Eso permite que Bucky tome contacto con Kobik y el verdadero Steve, que solo seguía siendo un recuerdo.

Dicho plan provoca que la armadura del Capitán Hydra pierda todo su poder cósmico. Aquel plan da pie para que Kobik decida confrontar su error. Todo funciona en definitiva para dar pie a que finalmente vuelva la última esperanza.

El único que debe enfrentarse al villano Steve Rogers es aquel que sí era digno del escudo.

La batalla final entre los Steve Rogers da pie a una confrontación de ideales, en donde el mundo es testigo a través de la televisión de la pelea de dos Capitán América. Aquello probablemente servirá para dar pie a la redención del personaje, una vez que toque retomar su historia tras esta saga.

Al mismo tiempo, es una suerte de respuesta a la Guerra Civil, ya que en esta ocasión vuelve a darse la confrontación entre el Capitán América y un rival con armadura. Pero esta es una historia que también refleja que ante el peligro, ante una amenaza, uno no se esconde, uno se para de frente y da la pelea. Es una respuesta de Nick Spencer a lo que considera como los días oscuros de Estados Unidos bajo el régimen de Donald Trump.

También explica algunas revelaciones clave sobre esta historia. Por ejemplo, se explica que el Capitán Hydra pudo levantar el martillo de Thor gracias a, aparentemente, el uso de magia que cambió la inscripción en Mjölnir.

Sin embargo, el desenlace da cuenta de que tras la reconstitución de Kobik, aquello ya no corre. El Capitán Hydra ya no puede levantar el martillo de Thor.

Esa situación termina siendo la perdición de Hydra, ya que al volver todo a la normalidad, el verdadero Capitán América, tal como en el pasado, demuestra ser uno de los pocos justos que sí pueden levantar a Mjölnir.

Y la última pelea, el enfrentamiento definitivo de Secret Empire, termina con un martillazo que noquea al enemigo.

El cierre de historia deja algunos elementos esbozados, que servirán para definir las guías de historia que marcarán al relanzamiento de Marvel Legacy.

  • Steve Rogers asegura que el Escudo le pertenece a Sam Wilson
  • Mjölnir vuelve a las manos de Jane Foster para recuperarse como Thor
  • Kobik reescribe la historia para borrar los cambios de Hydra (La Segunda Guerra Mundial la ganaron los aliados en definitiva)
  • A pesar de que el mundo es reconstruido, dejan algunas “cicatrices” que marcan el recuerdo del Imperio Secreto: Las Vegas fue destruido y héroes como Rick Jones y Black Widow se mantendrán muertos.

Pero más allá de eso, quizás lo más importante es que también se conecta a esta saga con los especiales llamados Generations, que por ejemplo mezclan al antiguo Wolverine con la nueva Wolverine, “restaurando” y haciendo que los héroes del legado de Marvel “renazcan”.

Algo que obviamente trae a colación lo que exitosamente hizo DC Comics en el último año.

El epílogo de la historia intenta remarcar además que, ante la adversidad, nunca se perdió “la esperanza”. Y ese es un concepto que ha estado bastante en boga en las editoriales principales respecto a sus superhéroes, que han sido reinventados, modificados y llevados por senderos que los han alejado de su base durante la última década.

A grandes rasgos, Secret Empire concluye como un nuevo evento de Marvel que cambió todo para solo volver al statu-quo. No obstante, ante lo que se vendrá en Marvel Legacy, también intenta dejar en claro que llevaron a todo el universo a su rincón más oscuro, para abrazar las bases de sus personajes.

La serie, marcada por más bajos que altos, en definitiva cumplió su objetivo de volcar el interés en la saga, pero eso se dio por más morbo que por un interés narrativo real. Al mismo tiempo, la editorial deja en claro que sus héroes de legado persistirán, por mucho que se pida el retorno de héroes originales que han muerto.

Sea como sea, narrativamente el cierre no encontró una salida realmente atractiva para el callejón casi sin salida en el que decidieron entrar, al convertir en villano a un héroe como el Capitán América con el que trastocaron todo lo que siempre ha representado, pervirtiendo sus ideales.

Por último, también queda para el cierre el hecho de que Secret Empire no entrega un final definitivo para el villano Capitán Hydra, ya que no es borrado de la existencia y aparentemente el mundo de Marvel queda con dos Steve Rogers.

Quizás por eso, Marvel logra demostrar que no tienen rival a la hora de estirar el chicle, ya que desde ya promocionan un cómic que se llamará Secret Empire Omega. Obvio, el final nunca es el final y la historia… sigue.

Seguir leyendo