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Museos podrán revivir juegos online abandonados con servidores propios

26 OCT 2018 / Videojuegos

Museos podrán revivir juegos online abandonados con servidores propios

Una nueva excepción a la ley de los derechos de autor en Estados Unidos permitirá la preservación de servicios aun cuando hayan sido dados de baja.

La conservación de los videojuegos se está haciendo cada vez más difícil, sobre todo cuando muchos de ellos necesitan de una plataforma online para seguir funcionando. Cuando una compañía decide dar de baja un servidor, ya sea porque el juego es muy viejo, ya nadie lo juega o porque fue un fracaso, la compañía está impidiendo que futuras generaciones tengan acceso a probar el título ya que la única llave para acceder a ellos -el servidor de internet- ya no existe.

Pero una nueva modificación a la ley de derechos de autor de Estados Unidos busca asegurar que, al menos los museos y las organizaciones de preservación de videojuegos, tengan las facilidades para poder mantener vivos y funcionando a los juegos online que deseen, siempre que la institución se encargue de mantener el servidor.

La nueva modificación de la DMCA entrega permiso para “copiar y modificar un programa de computador para reestablecer el acceso al juego en un computador o consola de videojuegos cuando sea necesario para la preservación del juego por parte de alguna biblioteca, museo o lugar de archivos, siempre que estas actividades se realicen sin ningún tipo de ventaja comercial y el videojuego no esté disponible fuera del lugar físico de la biblioteca, museo o archivo”.

La nueva ley señala que los servidores, eso sí, deben ser armados con el código original de los servicios, los cuales deben ser cedidos por las empresas de manera explícita. El problema es que a veces ese código simplemente se pierde porque no existía la costumbre de archivar este tipo de códigos. De cualquier manera, se trata de un pequeño paso en la dirección correcta para que en un futuro los niños del mañana puedan tener la misma suerte que muchas personas que hoy pueden visitar la infancia de sus padres sin problemas.

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