*

Shinsuke Nakamura, la superestrella que la WWE debe explotar en 2017

10 ENE 2016 / Wrestling

Shinsuke Nakamura, la superestrella que la WWE debe explotar en 2017

Considerado como uno de los luchadores más carismáticos del momento, revisamos la historia de esta superestrella japonesa.


Para los fans de la lucha libre, uno de las situaciones más esperadas para el año 2017 radica en la inminente presentación de Shinsuke Nakamura en las grandes ligas de la WWE.

Considerado como uno de los luchadores más carismáticos del momento, esta estrella japonesa cuenta con más de 15 años de experiencia, ganando todo lo que tenía que ganar en la New Japan Pro Wrestling, la principal compañía asiática.

Pero tras sus logros en el otro lado del mundo, Nakamura emprendió el vuelo para cumplir un sueño: ganarlo todo en la empresa más importante del mundo.

Sin embargo, aunque actualmente es el campeón de NXT, el programa de las futuras promesas de la WWE, exhibido a través del servicio de streaming de la compañía, los fans de la lucha libre esperan con ansiedad el gran momento en que las luces se apaguen y suenen los violines en un evento de Pague por Ver de primer nivel.

Ese instante en que se aprecie, en el denominado roster principal, a una de las entradas de presentación más espectaculares de la WWE.

Nakamura es todo un personaje que ha incorporado elementos occidentales en su presentación, instalándose como un verdadero híbrido entre Michael Jackson y Freddie Mercury, que cautiva a la audiencia que lo acompaña coreando su canción. Desde el primer acorde del violín, Nakamura los tiene a todos en su bolsillo.

Pero más allá de su puesta en escena, Nakamura es también un consolidado exponente técnico, con un gran dominio del ring y que tiene tanta confianza en si mismo, que se hace llamar “The King of Strong Style”.

Ese es un título honorario que reclama por capturar la esencia de lo que ha marcado a la lucha libre en Japón en las últimas décadas: una combinación de patadas de artes marciales, duros golpes de puño, llaves de suplex, mucha estrategia de ataque y una actitud de retroceder nunca, rendirse jamás.

Un estilo que nació a partir del combate de “boxeador versus luchador” entre Antonio Inoki y Muhammad Ali, quien no se tomó para nada en serio la pelea.

 

Pese a que dicho combate no tuvo mayor acción, Inoki demostró inteligencia al esquivar los letales puñetazos de Ali, tirándose al ras de la lona para bloquear completamente el arsenal de la leyenda que flotaba como una mariposa y picaba como una abeja. Considerando que históricamente se cataloga a la lucha libre como algo falso,  ese no era un enfrentamiento que Inoki se pudiera tomarse a la ligera.

De hecho, Japón es lo opuesto al show de entretenimiento que ha marcado a la WWE en los últimos años, que ablandó su contenido para enfocarlo en toda la familia, sino que también constantemente deja atrás la acción en el ring, para desarrollar a sus personajes en interminables discursos y conversaciones, llamadas promos, que han agotado el producto.

Pero pese a que Nakamura encapsula perfectamente el estilo de lucha libre japonesa, que ha sacado a relucir los aspectos más deportivos de este verdadero show, también ha calzado perfectamente con el estilo de la WWE debido a su innegable calidad y carisma.

De hecho, su lucha de debut en NXT, el pasado 1 de abril, en la que enfrentó al canadiense Samy Zayn, es considerada por muchos como uno de los mejores luchas del año.

 

A partir de su debut, que para muchos eclipsó lo que pasó una noche después en Wrestlemania, Nakamura ha dominado completamente el escenario de la NXT. No solo ya ha capturado el campeonato máximo de la división en dos oportunidades, sino que también se ha transformado en toda regla en el luchador que hay que seguir a futuro.

Si la WWE no da luz verde a su llegada a las grandes ligas durante 2017, generará una decisión que no tiene explicación alguna, ya que todos los especialistas consideran que Nakamura está listo para repartir sus golpes en los principales escenarios de la compañía, poniendo en el tapete el dominio de su estilo.

De hecho da cuenta el nombre de su golpe final: Kinshasa, un rodillazo a la cabeza que cierra el círculo del legado que busca continuar Nakamura. Dicho ataque, que en Japón hacía llamar “Bomaye”, recuerda al gran Ali.

En el legendario “Rumble in the Jungle” disputado en 1974, los fans de Zaire coreaban “Ali Bomaye” al boxeador. Una frase que invitaba a “matar” sobre el ring a George Foreman y que Inoki luego comenzó a usar en Japón en honor al más grande de todos.

En ese sentido, en cada uno de sus combates, Nakamura deja la impresión de que lo da todo. Que cada uno de sus combates podría ser el último para su rival. Eso es lo que necesita la WWE en 2017.

 

Seguir leyendo