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“Sorry. I love you”: El fin de la carrera de Ric Flair

21 MAR 2017 / Wrestling

“Sorry. I love you”: El fin de la carrera de Ric Flair

Wrestlemania XXIV y ante Shawn Michaels fue el escenario para el adiós del Nature Boy. Una pelea que lo llevó al llanto más emotivo en 40 años de carrera.


Leyenda. Esa es la mejor forma para referirse a Ric Flair. El “Nature Boy” ha sido parte fundamental de la expansión del wrestling a lo largo de su historia. Si bien no con una gran técnica, ha manejado a la perfección su personaje. Tanto que durante 40 años estuvo presente de manera activa en el rubro.

Con una cartelera que incluía combates como Randy Orton vs Triple H vs John Cena, The Undertaker vs Edge y el Money in the Bank en juego, Wrestlemania XXIV prometía ser una de sus versiones más memorables. No obstante, el mayor morbo estaba en otro lugar.

Tras varios meses en el segundo plano de la empresa y como miembro de Smackdown, Flair desapareció de WWE. Los rumores de un posible retiro comenzaban a tomar cada vez más vuelo y tuvo que ser él mismo quien saldría “a desmentirlo”.

Una situación que se mantuvo hasta que Vince McMahon apareció en el ring de Raw ese 26 de noviembre. ¿Su objetivo? Dejar en claro que la próxima vez en que el Nature Boy perdiera una lucha, sería su adiós del wrestling.

Luchadores como Randy Orton, Umaga y el mismo Vince, intentaron ponerle fin a la carrera del Flair, pero todos fracasaron. Fue entonces que Ric, asegurando de que todo fuese en grande para su despedida, el 25 de febrero de 2008 le pidió a Shawn Michaels que fuese su rival en Wrestlemania. El chico rompecorazones, el luchador cuyo nombre es sinónimo del evento más grande en el entretenimiento deportivo, era el elegido para la gran ceremonia.

Michaels se negó siempre. No quería ser él quien acabara con la leyenda de Flair. Pero el Nature Boy insistía. No quería que lo vieran como un viejo que ya no podía dar más a la empresa y exigía respeto, pero Shawn continuó rechazando la oportunidad.

No fue hasta el 24 de marzo, apenas 7 días antes de que se desarrollara el evento, que Mr. Wrestlemania aceptó el desafío tras una de las promos más increíbles de aquella versión.

Flair, el único

En los días previos a Wrestlemania (y como ya es tradición) se celebró la ceremonia de inducción al Salón de la Fama de WWE. En la versión de 2008 y bajo la presentación de Triple H, Ric Flair entraría en la historia.

Luego de 40 años de carrera, ingresaba al selecto grupo de luchadores que forman el Hall of Fame de la empresa de Vince, pero más que eso, lograría ser el único de ellos que aún permanecía activo en el wrestling.

Con ese cartel, Ric Flair ingresaba al Citrus Bowl en Orlando, Florida, para lo que sería su capítulo final.

La última función de una leyenda

74.635 espectadores, un cielo adornado por las estrellas y un coliseo eufórico por el momento que se venía. Si bien algunos dudaban, la gran mayoría tenía claro que esta sería una noche memorable con el retiro de la leyenda. Ric Flair también lo sabía y fue con eso en la cabeza que salió al ring.

El Nature Boy había dejado claro que no quería que se le viera como un viejo que ya no podía luchar y, aunque Shawn Michaels hizo gran parte del desgaste, pudimos ver a un Flair al que los años parecían no importarle. Incluso no notarse.

Un moonsaults que hizo al rompecorazones impactar con el borde de la mesa de transmisión en inglés y otro desde la tercera cuerda hacia fuera del ring dejaron a Michaels disminuido y con la posibilidad a Flair de brillar. Recibiendo dos Sweet Chin Music y tres Figure Four Leglock, ambos entregaron lo mejor de sí.

Pero el combate debía llegar a su final.

La emoción se tomaba el Citrus Bowl. Shawn Michaels, al igual que durante todas las promos, se veía inseguro de terminar con la carrera de Flair. Tras 19 minutos de lucha y con Ric en el piso, se acercó a una esquina para cargar su patada, pero no lo hizo. Sólo miró como el Nature Boy, entre lágrimas, se levantaba de la lona. Sabían que era lo último. La leyenda invitaba a Mr. Wrestlemania a dar la última estocada.

Shawn Michaels, emocionado, mira a Ric Flair y le dice “Sorry. I love you”. Dos pasos, pierna en alto, patada al rostro. 1, 2, 3. La carrera de uno de los hombres más importantes en la historia del wrestling había llegado a su fin.

El rompecorazones se tira al piso, lo abraza, lo besa y se retira. Sin la necesidad de celebrar una victoria en un evento tan importante. Sabía que el momento no le pertenecía. El de los aplausos era otro.

Una carrera que comenzó en 1972 en la American Wrestling Association y que lo llevó a empresas como NWA, WCW y WWF/WWE, cerraba su extensa historia, una cargada de emociones, de campeonatos, de historias, de luchas y momentos que quedarán en la retina de quienes viven a diario con el wrestling. Ric Flair entregó todo, hasta la última gota de sudor, cada vez que tuvo que subir al ring. Es por eso que el público lo despidió de la manera que merecía. No era necesario nada más.

Si bien siguió teniendo apariciones (y hasta el día de hoy), lo cierto es que aquella batalla en Wrestlemania nos llevó a lo más profundo de la emoción en nuestros corazones, con una muestra de respeto, compañerismo y profesionalismo pocas veces vista. Pero más importante que cualquier cosa, nos mostró que, pase lo que pase, Ric Flair será eterno.

Puedes revivir la lucha completa a continuación.

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