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Las historias no contadas de Stan Lee

13 NOV 2018 / Comics

Las historias no contadas de Stan Lee

No son pocos los dardos que se dispararon en contra del crédito y rol del editor de la era dorada de Marvel Comics en la creación de las historias.


Stan Lee innegablemente es una de las figuras más importantes en la historia del cómic, pero eso no impide que un montón de historias sobre su trabajo en el negocio lo instalasen como una figura controvertida, especialmente en lo que concierne a los creativos que tuvieron que relacionarse con el editor en jefe de la época de oro de Marvel Comics.

Comenzando su carrera con un puesto de junior en Timely Comics, el nombre original de la editorial, el impulso inicial de su carrera se concretó gracias al nexo que tenía con el dueño de la empresa, Martin Goodman, quien estaba casado con su prima. Bendito nepotismo.

Aunque posteriormente sería reconocido como un ejemplo sobre el éxito y valor que podía existir en los cómics, Lee originalmente quería ser un novelista respetado, pero fue constantemente rechazado en ese plano. Por eso cambió su nombre real – Stanley Martin Lieber – por un pseudónimo que le permitiese no ser relacionado a un arte tan menor como lo eran los cómics durante la década de 1940.

Otro punto no menor es que pese a lograr el puesto de editor a los 19 años, su proclamación solo se concretó luego de que Joe Simon y Jack Kirby, co-creadores del Capitán América, abandonasen la compañía por problemas económicos con Martin Goodman. El legendario dueto debía ganar el 25 por ciento de las ganancias por las ventas de los cómics del Centinela de la Libertad, pero Goodman dedujo gastos de las ventas y eso hizo que las ganancias fuesen mucho menores. Y como Simon tenía el rol de editor en jefe, hubo un espacio que hubo que llenar y Lee fue el elegido. Hasta ese momento, solo había escrito cómics de relleno y breves historias que acompañaban a los cómics.

Aún así, lo que comenzó como un reemplazo temporal terminó siendo su trabajo por más de 30 años, lo que le permitió cambiar la historia de la editorial justo cuando DC Comics comenzaba a hacer historia con el éxito de una nueva idea.

El método Marvel

Los cómics de superhéroes sufrieron un gran declive tras el éxito masivo de las historias iniciales, solo dejando a la trinidad de DC Comics como los únicos personajes con series regulares. Sin embargo, eso comenzó a cambiar una vez que DC Comics logró un gran éxito con una nueva historia: La Liga de la Justicia.

Con Stan Lee instalado el único faro que alumbraba a la decaída Atlas Comics, el nuevo nombre que adoptó la compañía tras la cancelación de las historias del Capitán América, el escritor recurrió a una idea para elevar las ventas y que cambiaría la historia de los cómics: crear junto a Jack Kirby su propio cómic sobre un grupo de superhéroes, Los Cuatro Fantásticos.

La serie fue un éxito instantáneo, salvo a la compañía que ya había comenzado a publicar sus historias bajo el nombre de Marvel Comics y dio pie a la creación de algunos de los superhéroes más conocidos de la historia, incluyendo el siempre popular Spider-Man.

En ese escenario, Stan Lee se encargó inicialmente de concretar los guiones de varios cómics al mes – Thor, Iron Man, Spider-Man, Daredevil, Hulk y X-Men – y también se desempeñó como editor, supervisando y aprobando a todas las historias. La sobrecarga de trabajo lo llevó a desarrollar el denominado “Método Marvel“.

En dicho método, Lee no realizaba guiones descriptivos para cada panel de la historia, ya que en cambio presentaba un resumen que le daba carta abierta a los dibujantes para crear a partir de esa base. Con el trabajo artístico terminado, Lee intentaba resolver qué significaban las ilustraciones para añadir diálogos y textos apropiados para cada historia. Una de las historias más populares tiene relación con la creación del Silver Surfer, que fue agregado a la historia pese a que Lee solo sugirió inicialmente que el equipo debía enfrentarse a un enemigo divino.

Según reconoció una editorial del propio Stan Lee, publicada en 1966 y que informaba a los “true believers” que leían los cómics:

¡Muchos de nuestros alegres artistas de Marvel también son hombres de cuentos con talento por derecho propio! Por ejemplo, todo lo que Stan tiene que ver con los profesionales como JACK ‘EL REY’ KIRBY, el deslumbrante DON HECK y el querido DICK AYERS es darles el germen de una idea, y inventan todos los detalles a medida que avanzan, dibujando y trazando la historia. Entonces, nuestro líder simplemente toma los dibujos terminados y agrega todos los diálogos y subtítulos

Esa situación dio pie a quizás la mayor controversia de todas: el crédito de cada obra, ya que los artistas involucrados aseguraban que realizaban la mayor parte del trabajo y Lee se acreditó en más de lo que debía.

Jack Kirby y Steve Ditko, co-creador de Spider-Man, se enfadaron con Stan Lee a tal punto, que uno se enemistó y el otro simplemente dejó de hablarle a quien se convirtió rápidamente en la cara de la compañía. Ambos sucesivamente abandonaron Marvel, con Ditko teniendo múltiples diferencias creativas, especialmente en lo que tenía relación con la verdadera identidad del Duende Verde.

Kirby, por su parte, llegó a reclamar que personajes como Hulk, Thor y hasta Los Cuatro Fantásticos fueron de su autoría completa, asegurando que Lee era incapaz de crear cosas nuevas, utilizó su puesto de editor y, pese a no aportar nada relevante, terminó acreditándose como co-creador.

Dicha disputa en todo caso dio pie a que otros artistas le pusieran al fianza a Lee, como John Romita Sr. El dibujante llegó a a asegurar que probablemente Kirby no leyó los cómics luego de que Lee aportó los diálogos y textos, que sí hacían que funcionase el resultado final. “Lee es un estafador, pero sí cumplía”, llegó a decir en una entrevista de 1998.

Y en ese sentido, el talento de escritor de Lee, cuyos diálogos y relatos omniscientes quizás eran demasiado expositivos y exagerados, funcionaban perfectamente para un objetivo que solo el tiempo reveló: las historias de esos cómics reinventaron un arte moderno y tanto diálogos como dibujos eran trascendentales para ello.

Pueden conocer más al respecto en el libro “La historia jamás contada” de Sean Howe editada por Panini Cómics.

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