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Summerslam: Cuando The Rock volvió para salvar a la WWF

11 AGO 2017 / Wrestling

Summerslam: Cuando The Rock volvió para salvar a la WWF

A casi una semana del evento más caliente del verano, retrocedemos dieciséis años en el tiempo para repasar la edición de 2001. Durante la Invasión, en el peor momento de la WWF, The Rock reaparecía como un héroe de leyenda para darle una mano a Vince y reivindicar a la promoción.


30 de julio de 2001. First Union Center, Philadelphia. Culminando una nueva edición de Monday Night Raw, irrumpe en la escena Vince McMahon. Con su caminar de siempre: cabeza en alto, hombros separados y pasos largos, pavoneándose, ingresa al cuadrilátero. Pide un micrófono mientras sus hijos, Shane y Stephanie se suman a la ecuación.

Plena época de invasión. Los herederos sonríen: minutos antes, con ayuda de Stone Cold, Booker T derrotó a Kurt Angle, recuperando el Campeonato de la WCW. La Alianza, los villanos, volvían a tener en sus manos el oro. Y ahora confiaban en asestar el golpe final.

“If you smell what The Rock is cookin’?”. Entre ensordecedores gritos de los casi 20 mil fanáticos que asistieron esa noche, el protagonista de la velada hacía su aparición. Tras cuatro meses de ausencia, desde aquella amarga jornada posterior a Wrestlemania X-Seven, en la que Vince, Austin y HHH se encargaron de humillarlo en una Steel Cage, The Rock pegaba la vuelta.

“El Campeón del Pueblo” debía tomar una decisión clave: WWF o La Alianza. Esa noche escogería su bando de cara a la guerra que sostenían las compañías. La empresa de Vince lo necesitaba más que nunca.


Un poco de contexto. Tras haber derrotado a su padre en la lucha que sostuvieron en la decimoséptima versión de la vitrina de los inmortales, Shane O’Mac decidió ir un paso más allá y, derechamente, acabar con el legado de Vince. Adquirió al archirrival, la promoción que tantos dolores de cabeza le provocó a WWF durante los noventa: la WCW, y preparó la invasión.

Su objetivo, semanas más tarde, encontró un poderoso aliado: su hermana, Stephanie, en la misma línea, se hizo de la empresa violenta por excelencia, la ECW, formando una alianza que se asumía imparable. Pero en la práctica, no fue así: pese a combinar ilustres como Booker T, DDP, Rhyno y Rob Van Dam, entre otros, la nueva fuerza carecía de un nombre capaz de hacerle frente a un Stone Cold, un Undertaker o un Kurt Angle.

Eso, hasta que en Invasion, el evento que dirimiría a la promoción más dominante, Stone Cold Steve Austin traicionó a la WWF, se sumó a La Alianza y le costó la derrota a su ex equipo. Peor aún: se llevaba el Campeonato Mundial al bando rival. Ahora era Vince quien no tenía un tipo de peso que equiparara las fuerzas, que levantara a su diezmada federación. Sin Chris Benoit o Triple H, lesionados, The Rock era el hombre.

Shane y Stephanie jugaron sus cartas: intentaron convencer al “Brahma Bull”, recordando lo que había hecho Vince cuatro meses antes, costándole el campeonato frente a Austin. La estrategia parecía funcionar, sobre todo cuando “El Campeón del Pueblo” atacó al mandamás de la WWF con su Abismo Rocalloso. La Alianza celebraba en el medio del ring.

El hijo mayor de los McMahon le ofreció su mano a The Rock para sellar el acuerdo, y éste, sonriente, aceptó. Pero la alegría del por entonces presidente de WCW duró exactos tres segundos: un súbito Abismo Rocalloso lo mandó a la lona. Le siguió El Codazo del Pueblo. El siete veces campeón, con micrófono en mano, anunció su decisión: “Finally, The Rock has come back to WWF”.


La chance para el hombre más electrizante en la historia del entretenimiento deportivo llegó en agosto, casi un mes más tarde, en Summerslam. Booker T, campeón de la WCW y el tipo de mayor confianza de Shane, no toleró la determinación de The Rock y rápidamente lo encaró. La disputa desencadenó en un feudo que alcanzó su punto máximo en el evento más caliente del verano.

Ese 19 de agosto de 2001, el Compaq Center de San José, California, albergó el segundo pague-por-ver de la guerra de las empresas. Vince buscaba venganza tras lo ocurrido en Invasion. La chance era clara: Kurt Angle buscaría dar el batacazo ante Austin, mientras que en su redebut en un estelar, The Rock iría ante el hombre libro.

Edge y Los Hermanos de la Destrucción le brindaron sendas victorias a la WWF, logrando recuperar el Campeonato Intercontinental y unificar las preseas Tag Team de ambas divisiones respectivamente. Sin embargo, La Alianza consiguió el cinturón Hardcore con el triunfo de Rob Van Dam sobre Jeff Hardy.

Y la noche se hizo aún más oscura para Vince cuando, en la lucha co-estelar de la jornada, “La Serpiente Cascabel” logró retener el Campeonato Mundial de la WWF, provocando su descalificación por golpear a los árbitros, en una lucha que merecía ser de Angle.

The Rock, entonces, era el elegido. Todo o nada: la reivindicación u otro tremendo fracaso. El de Hayward, California, cerraba la velada frente a Booker T. En juego el oro de la WCW.


En una lucha que superó el cuarto de hora, las intervenciones de Shane McMahon fueron claves para negarle una fácil victoria al representante de la WWF. A The Rock le costó. Y bastante. Recibió los castigos más duros del arsenal de Booker T: el Rompelibros y la Patada de Tijeras. También un golpe con el cinturón. Pero, tras varios finales falsos, y una increíble recuperación, finalmente logró aplicar su Abismo Rocalloso para, así, coronarse nuevo campeón de la WCW.

Summerslam 2001 marcó el comienzo de una nueva etapa en la guerra de marcas. Ahora Vince contaba con un líder y un campeonato para competir de igual a igual frente a La Alianza. The Rock asumiría esa responsabilidad durante todo el proceso. Meses más tarde, cuando en Survivor Series se produjo la segunda y final batalla de bandos, “El Campeón del Pueblo” nuevamente cobraría vital importancia.

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