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Summerslam, la kriptonita de John Cena

14 AGO 2017 / Wrestling

Summerslam, la kriptonita de John Cena

Summerslam es el evento donde el súper luchador ha tenido su peor rendimiento: 9 derrotas en 13 enfrentamientos. Y desde el 2010 que no conoce de victorias.

John Cena se ha ganado el apodo de Super Cena y con justa razón. Está solo a un título de superar la marca de campeonatos mundiales de Ric Flair, es el luchador activo con mayor número de victorias en Wrestlemania, ha ganado dos veces el Royal Rumble y su racha en Survivor Series es un inapelable 8-1.

Pero de los cuatro grandes eventos del verano, hay uno solo que llama la atención, sobre todo para los que lucen sus poleras y letreros de CENA SUCKS. Hablamos de Summerslam, la fiesta más caliente del verano y considerado por muchos como el Wrestlemania de mitad de año. A lo largo de nuestro especial podemos ver como este PPV ha sido escogido para generar grandes momentos que hasta el día de hoy se mantienen en la memoria de los fanáticos de la lucha libre. Desafortunadamente, John Cena no ha estado en el lado correcto de la vereda como para celebrarlos.

Para muchos, Summerslam es el regalo de los ejecutivos de la WWE para quienes desprecian al luchador de Massachusetts, y es que es cosa de ver las estadísticas para darse cuenta de que algo raro pasó entre medio.

La primera pelea en Summerslam de John Cena ocurrió en el año 2004 y desde ahí, el héroe americano no se ha perdido ningún evento. Su debut se veía prometedor, derrotando en ese año a Booker T, como parte de una serie de cinco encuentros que terminaría en Summerslam ganando por primera vez el título de los Estados Unidos. Un año más tarde ya era campeón de la WWE y defendería su título frente a Chris Jericho. Hasta ahí, todo bien y consecuente con el relato de Super Cena.

Luego de sus dos victorias iniciales llegó su primera derrota en manos de Edge, para luego, en el 2007, ganarle a Randy Orton, recuperar su título y dejar su estadística en 3 victorias y una sola derrota. La victoria sobre Orton en el 2007 sería muy especial, ya que es la última vez que John Cena ganaría en Summerslam en un combate individual. Así es, desde hace 10 años que Cena comenzó a tener problemas con este evento.

Su última victoria para la estadística llegaría 3 años más tarde, en el 2010, cuando el Team WWE derrotara a Nexus en una lucha por eliminación que en realidad pocos recuerdan. Desde ese día se habla de la maldición de Nexus, ya que tras esa victoria, nunca ha vuelto a ganar en el evento. Hasta ahora, acumula una racha de seis derrotas consecutivas, con cinco rivales diferentes (bueno, 6 si contamos a Big Show quien participó de una triple amenaza pero no ganó) y en cinco combates titulares.

CM Punk fue el encargado de dar pie a esta maldición y por partida doble. En el Summerslam del 2011, el peleador de Chicago se enfrentó a Cena en quizás la lucha más importante de sus carreras: la de la unificación de títulos de la WWE, luego de que Punk dejara la compañía llevándose el título máximo y que luego la empresa nombrara a Cena como el nuevo campeón. Pero Punk vuelve y decide resolver este problema en el ring, en una pelea dirigida por el recientemente nombrado Gerente de Operaciones de la WWE: Triple H. Punk gana y se convierte en el Campeón Indiscutido de la empresa, al menos hasta que Alberto del Río canjea su maletín.

Un año más tarde, Cena buscaría su revancha con Punk, pero ahora en una triple amenaza por el trofeo, junto a The Big Show. Una lucha con final falso y en la que Cena estuvo muy cerca de ganar, pero no.

Luego sería el turno de Daniel Bryan, el luchador que en ese momento recibiría el mayor push de su carrera, cuando en otra pelea arbitrada por Triple H, logró vencer a Cena y ganar su primer Campeonato Mundial de la WWE, solo para ser arrebatado minutos después por Randy Orton. Un copy paste de la pelea del 2011, ahora que lo vemos desde lejos.

Pero la del 2014 sería, por lejos, la más humillante y recordada de todas sus derrotas. Es imposible que John Cena vaya a caer más bajo después de esto. Sí, hablamos de la ya infame pelea entre Brock Lesnar John Cena. Esa pelea en donde Cena fue arrollado por la Bestia Encarnada. La pelea de los 16 suplexes alemanes, la que convertiría a Lesnar en el alcalde de Suplex City.

Ese momento debe ser, sin duda, el más bajo en toda la carrera de Cena y ocurrió precisamente en Summerslam. Y uno podría pensar que tras tan contundente derrota, la WWE le tendría preparada una victoria el año siguiente para compensar.

Pero no fue así.

Al siguiente año, John Cena y Seth Rollins, con pantalones blancos y todo, se enfrentaron en una batalla donde cada uno puso en juego su título: Rollins el de la WWE y Cena, el de los Estados Unidos. Quien gane se llevaría las dos preseas a su casa.

Parecía que esta vez si era la oportunidad para que Cena rompiera su racha, pero ni John ni nadie esperaba que esa noche, el humorista Jon Stewart llegaría para golpearlo por la espalda, ayudando así a la victoria del Arquitecto.

Esa sería la última vez que Cena tendría una pelea titular en este evento.

El 2016 fue turno de AJ Styles, quien tras solo 6 meses en la empresa demostrando por qué es el mejor del mundo en lo que hace, llegó para enfrentarse mano a mano a John Cena, en una lucha que sirvió más que nada para comenzar a definir el rol que tendría Styles dentro de la empresa. Si bien ya llevaba un tiempo entregando buenas peleas y demostrando su habilidad, su camino para ser merecedor del título requería unos buenos matches.

Y es así como este dream match no decepcionó, sumando no sólo otra derrota a la lista de John Cena, sino que la creación de un feudo que se extendería hasta Royal Rumble.

Este año, el rival de John Cena será Baron Corbin, en una lucha en la que en realidad no hay mucho en juego. Cena tendrá una agenda apretada con sus películas por lo que no se ve mucho futuro más allá de este evento -una de las razones por las cuales cedió su oportunidad titular a Shinsuke Nakamura- y el empujón a Corbin, quien se proyecta como próximo campeón dentro de los próximos meses no vendría mal.

Pero quien sabe. Quizás por todo el trabajo que ha estado haciendo levantando figuras, Cena se merece al menos una victoria.

Aunque, para qué nos engañamos, todos queremos que este domingo Cena se vaya con la décima cara triste de su carrera en Summerslam. Porque claramente John Cena no es veranista.

 

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