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Super Junior en Chile: El dorama perfecto y la fiesta latina que encendió al Movistar Arena

25 ABR 2018 / Kpop

Super Junior en Chile: El dorama perfecto y la fiesta latina que encendió al Movistar Arena

Los veteranos del k-pop ofrecieron a su fiel público un espectáculo que fusionó el género con ritmos latinoamericanos y cortometrajes románticos.


El recibimiento siempre es así. Miles de luces azules repletan el Movistar Arena y los gritos se escuchan desde mucho antes que comience el show. Super Junior ha venido dos veces a Chile(en 2012 y 2013) y esta es la tercera, pero la euforia del público es tanta como si fuese la primera vez desde que el grupo surcoreano debutó en su país de origen 13 años atrás.

Las luces se apagan y las pantallas laterales muestran un video. A lo “El gran Gatsby”, los integrantes de Super Junior disfrutan del lujo dentro de un casino y comienza a narrarse una historia que tiene de protagonista a una chica occidental. Antes de que los fanáticos puedan comprender de qué se trata, el show comienza energético con el single “Black Suit”, de su último álbum Play(2017).

Foto: Ramón eMe Gómez – NoiX Entertainment

Entre fuegos artificiales y humo, los siete integrantes que vinieron (dos están cumpliendo el servicio militar) se presentan y saludan a su público. Frases como “Las extrañé mucho, las amo” y “¿Cómo están señoritas?” comienzan a preparar el ambiente para una parte muy importante de esta gira: la inevitable fusión de los sonidos de Corea del Sur con América Latina.

Como confirmando la globalización del fenómeno k-pop, la reedición de su último disco incluye el single “Lo Siento”, un reggaeton en colaboración con la artista de origen dominicano Leslie Grace. Y es ella quién después sube al escenario para empezar el segmento latino del concierto. Una fiesta que termina en ritmos urbanos y hasta un cover de la cantante a Selena Quintanilla.

Foto: Carlos Müller – NoiX Entertainment

Las pantallas se prenden otra vez. La historia de la chica avanza y a estas alturas es muy parecida a los famosos dramas coreanos que daban por televisión y se hicieron conocidos en el país. Uno de los miembros del grupo, Donghae, es el protagonista que se enamora de la chica. Se comprometen, se juran amor eterno y al final ella tiene un accidente y muere. El público, haciendo del recinto un cine, reacciona con gritos y llanto. Lo que da paso para el segmento de lentos.

Los integrantes se desplazan por las pasarelas y causan que los fanáticos corran de un lado a otro. La emoción de sus seguidores se refleja en lágrimas y caras expectantes que saltan de emoción cuando, ya casi al final, Super Junior hace un medley con sus canciones más icónicas, como “Sorry Sorry” y “Mr. Simple”.

 

Carlos Müller - NoiX Entertainment
Foto: Carlos Müller – NoiX Entertainment

Las coreografías y el deslumbrante pop continúan hasta mostrar el final del cortometraje. Todos habían sido engañados. La chica era una metáfora de cada fanático. Nadie muere. La unión de Super Junior con su público es indestructible y perdura mientras la chica crece. Entonces, el show termina con el mensaje más importante. El fenómeno del k-pop existe gracias a dos fuerzas: la música y los fans.

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