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John Williams y la música imperecedera de Superman

15 DIC 2018 / Cine

John Williams y la música imperecedera de Superman

Al día de hoy, el trabajo del compositor sigue siendo el mejor soundtrack en el cine de superhéroes.


Uno de los elementos más importantes de la primera película de Superman, que celebra 40 años desde su estreno, radicó en la música de John Williams.

En tan solo 5 minutos y 29 minutos, la pieza principal del compositor se instaló en lo más alto no solo de la música asociada a los superhéroes, sino que también en particular a lo que se ha hecho en este campo en la historia del cine.

De hecho, la fanfarria que acompaña a la cortina de créditos iniciales es algo tan significativo, que para siempre quedó asociada a la idea de lo magnánimo y afectuoso que debe ser el héroe de la S en el pecho.

El tema principal es una verdadera joya que logra emocionar y emprender un viaje, trasladándonos hasta esos primeros minutos de la película, pero también para visualizar lo que viene después, con el kriptoniano (Christopher Reeve) surcando los cielos para salvar a Lois Lane (Margot Kidder) justo a tiempo o las confrontaciones con Lex Luthor (Gene Hackman).

Quizás lo más importante se devela al volver a escuchar la pieza en la actualidad. Ahí queda claro que el poder de esa música, y la forma en que logra identificarse con la esencia misma del personaje, es algo irrepetible y que contrasta totalmente con lo que realizan las producciones modernas de superhéroes que están a años luz de una pieza tan icónica como esta.

Lo que parece algo inevitable, ya que el propio hombre de acero y su primera película es el catalizador de todo lo que se ha hecho después, también fue el corolario de lo que se hizo antes con el héroe en términos musicales para sus adaptaciones, que incluyeron la marcha de Sammy Timberg para los clásicos dibujos animados de los estudios Fleischer.

El trabajo de Williams, fusionado con los textos iniciales, crean un sentido de anticipación que corona algo excepcional. La orquesta – potenciada por la interacción de sus metales e instrumentos de percusión – logra que la música, una vez que el logo aparece en pantalla, literalmente bautice el nombre del superhéroe y exprese el vuelo de Superman.

Quizás lo que vuelve inmortal al tema principal de John Williams es que este establece un diálogo, en el que comunica el poder del personaje, su heroismo y valentía. Pero también, durante esos más de cinco minutos iniciales, el compositor adelanta el propio tratamiento musical que hará posteriormente, incluyendo elementos del tema de amor de la secuencia de vuelo o la majestuosa marcha de Superman, generando una sucesión de interludios que forjan al tema principal.

El resto de la música de Williams también comunica la bondad del personaje, el sentido de la aventura, el propio tono de la película que tampoco se toma todo tan en serio y sirve para establecer momentos tan emblemáticos como aquellos en que Clark abre su camisa para revelar el traje que siempre porta para salvar el día.

El elegante tema de amor de la secuencia en que Superman lleva a Lois a surcar los cielos o la bobamente tétrica marcha de los villanos son ejemplos con estilos muy diferentes, pero que juntos, en la sucesión de temas que forman el soundtrack, se fusionan como una experiencia que da forma a la mejor música de superhéroes de todos los tiempos.

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