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¿Por qué todavía no podemos teletransportarnos?

30 MAY 2018 / Ciencia

¿Por qué todavía no podemos teletransportarnos?

Con todos los avances científicos que tenemos ¿será posible poder movernos de un lugar a otro en un abrir y cerrar de ojos?

Lo hemos visto en Star Trek. Se lo hemos visto a Goku. Es uno de los superpoderes más deseados por la gente que suele llegar tarde a la oficina o que no le molestaría pasar algunos minutos más en la cama.

Hablamos de la teletransportación, un concepto del cual muchos esperan que algún día sea verdad, junto con los viajes del tiempo, la vida eterna y otros sueños de la ciencia ficción.

Pero a diferencia de esos mismos poderes, la teletransportación es algo que, al menos al nivel atómico, se ha logrado. A través de un complicado proceso, se han conocido ejemplos en los que diversos científicos han logrado mover una partícula de luz, conocidas como fotones, tal como uno soñaría en la vida real. Ahora, estas distancias suelen ser a escala cuántica, aunque el año pasado, un grupo de cinetíficos chinos dice haber trasportado un grupo de fotones desde la Tierra hasta un satélite.

Pero transportar fotones y transportar personas es otra cosa, tal como explica un nuevo video compartido por el sitio Life Noggin, en donde nos explican la factibilidad que hay sobre la posibilidad de que nos teletransportemos en el futuro. ¿La respuesta? Bueno, es bastante desalentadora.

Lo cierto es que si bien la teoría de la teletransportación ya está más que desarrollada, en la práctica, y para hacerlo con un ser humano, la cosa se complica. Y para eso, hay que entender como es que funciona este sistema.

La teletransportación, más que transportar materia, lo que hace es mover información de un lugar a otro. Para mover algo de un lugar a otro primero hay que analizar toda su estructura atómica, destruirlo, y luego enviar información por radio a un lugar lejano, donde quiera aparecer. No hay otra forma, al menos hasta ahora.

Y para hacer eso hay muchas cosas en juego. Lo primero, es analizar toda la información de cada una de nuestras células, lo que se estima que son 30 billones de células en una persona adulta. Esta información debe incluir la posición, el momentum y el giro de cada una de estas partículas en una posición determinada, para luego enviar esta información y reconstruir a la distancia este mismo objeto, con las mismas partículas.

Algo que es tan complicado de hacer en la vida real como de llevarlo a cabo. La cantidad de tiempo y energía requerido para hacerlo, con la tecnología actual es totalmente impensada. Por si fuera poco, nada garantiza que esta nueva persona, reconstruida a nivel atómico, mantenga la personalidad, memorias de quien se transportó, y cualquier cambio o falla significaría un desastre, probablemente una mutación o la muerte.

Así que no, estamos muy lejos de poder teletransportarnos, por lo que esta habilidad seguirá formando parte de las cosas que nunca podremos hacer en esta vida.

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