*

Triple H en Chile demostró ser lo mejor para los negocios

23 OCT 2017 / Wrestling

Triple H en Chile demostró ser lo mejor para los negocios

La improvisada visita del Rey de Reyes sirvió para demostrar que aun en una de las semanas más difíciles de la WWE, es capaz de viajar al fin del mundo.

La semana pasada fue una de las más caóticas y complejas para la WWE en todo el año. Dos de sus mayores estrellas para el evento TLC del domingo se bajaron producto de una enfermedad viral que se expandió por el camarín. Roman Reigns, la máxima figura de RAW tuvo que ser parchada por el regreso de Kurt Angle, mientras que para reemplazar a Bray Wyatt tuvieron que acudir a otro de sus grandes talentos: AJ Styles.

El problema es que Styles era parte del tour sudamericano que este fin de semana estuvo de paso por Chile y Argentina. Chile sería el más afectado por esta medida, ya que Styles se perdería sí o sí la fecha del domingo, por tener que estar de vuelta en Estados Unidos. El día sábado la estrella cumplió, alterando el orden del show y presentándose en la primera pelea, la que concluyó rápidamente para mandarlo al aeropuerto.

Pero la fecha del domingo era un caos, sobre todo porque otra de sus estrellas, el canadiense Kevin Owens, también había tenido que devolverse a su país por motivos familiares. Así, de la noche a la mañana, los que habían comprado su entrada para el domingo se quedaban sin dos de las estrellas más admiradas. Y es algo que puede pasar. El talento siempre está sin confirmar hasta el último momento y los cambios de carteles por lesiones o este tipo de parches son muy comunes.

Aun así, el día sábado en la tarde, se realiza uno de los anuncios más inesperados para la fanaticada de la WWE en Chile: Triple H, el referente activo más importante de compañía, llegaría a presentarse de manera especial para el show del domingo. De pronto todos los que habían amenazado con vender sus entradas se estaban arrepintiendo. Triple H es de los luchadores con el que todos los fanáticos de este espectáculo han soñado ver y el panorama dio un giro en 180 grados.

Y la venida de Triple H no fue un asunto al azar. No se trata simplemente de una figura del pasado que llega solo a vender nostalgia. Triple H ahora es un corporativo de la compañía. Triple H es el cuarto hombre al mando de la compañía y es el responsable de las relaciones de la empresa con los talentos, descubrir nuevas contrataciones, coordinar los eventos en vivo y además, parte del equipo creativo.

Un cargo que lo tiene más ocupado detrás de las cámaras que delante de ellas. Triple H probablemente fue uno de los primeros que tuvo que reunirse para solucionar el problema de los reemplazos para TLC y además, tomar decisiones para ver como seguirán las historias de la compañía de cara a las semanas en las que las superestrellas estarán ausentes.

Es por eso que sus apariciones en el ring son cada vez más escasas y especiales. La última vez que estuvo peleando fue para la edición 33 de Wrestlemania, en abril de este año. Seis meses fuera de la pantalla en su rol de luchador, y decidió darle a Chile, en un evento no televisado, el momento oficial para su regreso.

Y dada su posición en la empresa, sabemos que es una decisión que fue tomada totalmente por él. Y así es como el show cambió completamente.

Como no había nada claro sobre su participación en el domingo, la especulación era mucha. Lo más fácil habría sido participar en una pelea por equipos, donde los talentos que están más cansados simplemente tienen que esperar su turno, luchar algunos minutos e irse. Otra opción que también se ha visto es que haya sido un rol especial: árbitro invitado o simplemente entrando para “salvar” a otro luchador.

Pero no.

Triple H no sólo tomó un vuelo de 15 horas el sábado para estar en Chile el domingo, sino que lo hizo para participar en una pelea completa, uno contra uno enfrentándose a Rusev, un rival fuerte y que durante los casi 15 minutos que duró el combate, demostró que si viajó hasta acá fue para hacer el trabajo entero.

Evidentemente el ritmo no fue frenético y el peso de la pelea se lo llevó el búlgaro, quien pasó varios minutos neutralizando a un Triple H que tenía a todo el público en su bolsillo. En medio de la pelea alzaba los brazos como lo hacía cuando era miembro de DX e incluso en más de una ocasión realizó el clásico Suck It sobre Rusev.

Tras revivir de la paliza, Triple H se recupera, realiza sus movimientos característicos y sella todo con un Pedigree que trajo el 1-2-3 más ruidoso de la noche.

Con eso, la audiencia ya estaba contenta, pero había más. Respetando el espíritu de un House Show, donde las reglas pueden romperse, The New Day llega al ring e intenta hacer que el narinas baile con ellos, en uno de los momentos más surrealistas de los que ha participado Triple H, el que incluyó incluso twerking de su parte.

Y hay otros detalles que valen. Triple H se presentó en la primera mitad del show y no en la segunda, reservada para las peleas titulares y las estrellas más importantes. Estrellas que en el show del domingo, provenían casi en su totalidad de su tutela, y es que en el fondo sabe que estos shows y el momento actual de la WWE es para estas figuras y no tanto para él.

La llegada de Triple H en Chile no fue solo para saldar la deuda que nos dejó el hecho de haber sido cambiado de elenco una semana antes del show que lo habría traído a nuestro país hace casi una década, sino que para mostrar que incluso un show en el fin del mundo, en la semana más compleja de la empresa y con un evento hecho para facturar a nivel mundial muchos más millones de dólares que los que se transaron en el Movistar Arena es importante para ellos.

Y eso es precisamente saber qué es lo mejor para los negocios.

Seguir leyendo