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The Undertaker versus Triple H, el fin de una era en Wrestlemania

17 MAR 2017 / Wrestling

The Undertaker versus Triple H, el fin de una era en Wrestlemania

Entre sus miembros, la vitrina de los inmortales exhibe dos incuestionables: The Undertaker y Triple H, que sostuvieron una rivalidad traducida en tres combates para no olvidar.


¿Recuerdan 2001? Poco a poco, comenzaba a extinguirse la era de la actitud. Tras el mejor Wrestlemania de todos los tiempos, The Rock abandonaba por primera vez la compañía para iniciar su también exitosa carrera en Hollywood, y Stone Cold, como si retrocediera cinco años en el tiempo, volvía a cargar con el peso absoluto del cartel estelar. Para completar el retro-escenario, se repetían sus rivales de la época, Kane y Undertaker. Pero ahora se sumaba un nuevo invitado: Triple H.

Durante todo ese período precedente a la Invasión de la WCW, Stone Cold y Triple H conformaron “The Power Trip”, una de las duplas más letales en la historia de la empresa, confrontándose a “Los Hermanos de la Destrucción”. Vince dejaba la WWE en manos de sus cuatro luchadores más importantes, quienes durante meses disputaron no sólo el Campeonato Mundial, sino que también el Intercontinental y los cinturones por equipos. Es decir, las preseas con mayor trascendencia.

Pero esta historia -al menos la mitad de ella- se había gestado un tiempo atrás. Más precisamente un año antes. Undertaker retornaba en Judgment Day 2000, tras una larga ausencia, para poner las cosas en su lugar. Pero ya no era más el príncipe de la oscuridad, ese monstruo que enterraba a sus víctimas. Ahora llegaba en moto, con chaquetas de cuero, lentes de sol y un pañuelo en la cabeza. Era un “American Badass”. En ese re-debut atacó a Triple H y a D-Generation X. Fue el primer saludo.

Meses después, en la antesala de Wrestlemania X-Seven, “El Juego”, que había derrotado a Stone Cold en No Way Out, se asumía como un invencible. Afirmaba, orgulloso, que había derrotado a todos sus rivales, que era el mejor. Entonces apareció “El Enterrador” para avisar que esa lista no lo contemplaba. Así se configuró el primer combate de una trilogía extraordinaria.

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Pese a que ya acumulaba un invicto de ocho combates, apartando su choque contra Kane, “El Hombre Muerto” aún no había sostenido una lucha memorable en la vitrina de los inmortales. Ésta sería la primera. Frente a un Triple H que se había consolidado como uno de los principales rudos de la empresa en su ausencia, Undertaker recién pudo tener un combate cinco estrellas.

Durante casi veinte minutos, ambos gladiadores adelantaron un poquito de lo que tenían preparado para unos años más tarde. Fue una tremenda lucha, más callejera que técnica, recordada más que nada por su violencia fuera del ring, entre el público, mientras el árbitro, Mike Chioda, estaba noqueado.

De vuelta al cuadrilátero, el mazo de Triple H y los movimientos finales se llevaron todas las miradas. Finalmente, Undertaker pudo estirar su racha, con un Ascensor de la Muerte, su ataque final de la época.

Además del combate, también vale la pena destacar la entrada de “El Asesino Cerebral” a la lucha, con Motorhead tocando en vivo.

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Una década tuvo que pasar para que The Undertaker y Triple H se volvieran a cruzar en el magno evento. En esta oportunidad no hubo mucha historia. Ambos volvían tras largas ausencias y se encontraron en la edición del 21 de febrero de Monday Night War, donde sellaron la contienda.

Nuevamente las entradas de los luchadores anunciaban lo perfecta que sería la lucha. “El Juego” ingresaba con una fracción de “For Whom the Bell Tolls” de Metallica, mientras que “El Enterrador”, ahora bajo su clásica apariencia, hacía lo propio con Johnny Cash de fondo.

Si bien la historia previa dejó mucho que desear, todo se revirtió en los 29:48 minutos que nos regalaron en el ring. Por primera vez la racha del Undertaker se veía amenazada de tal manera. Triple H lo llevó hasta el límite, incluso robando una página de su libro, aplicando la Tumba Rompecuellos.

Finalmente, “El Enterrador” lograría llevarse la victoria. Pero quedó destrozado. Nunca antes se lo había visto así. Sería el gran motivo que los llevaría a una revancha el siguiente año.

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No bastó con toda la sangre y sudor que derramaron el año anterior. Undertaker no se sentía satisfecho, nadie lo había hecho verse tan mal: quería revancha. Triple H, por otra parte, se negó hasta el hartazgo. “El Juego” consideraba que tenía cosas más importantes por hacer en la compañía que quitarle la racha al hombre muerto. Pero todo cambió cuando “El Fenómeno” incluyó en la ecuación a Shawn Michaels. Primero, como provocación, asegurando que HBK había sido el más cercano a derrotarlo. Luego, cuando el mismo “Chico Rompecorazones” asumió el rol de árbitro especial de la contienda.

Pero, antes de aceptar, Triple H sumó una condición: la lucha sería dentro de una celda infernal. Un condimento que le dio otro sabor al combate. Otra brutalidad. Porque esos 30.52 minutos fueron una verdadera carnicería. Desgraciadamente para las intenciones de “El Juego” no había Pedigree, silletazo o castigo que fuera capaz de romper la racha de Undertaker ese día.

Nuevamente “El Enterrador” se alzaría con el triunfo, en una guerra que selló realmente el final de una era.

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