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Wrestlemania 27: El adiós de Edge

23 MAR 2017 / Wrestling

Wrestlemania 27: El adiós de Edge

La lucha que abrió el magno evento en 2011, también despidió la carrera del “Oportunista por excelencia”, uno de los luchadores más laureados en la historia de la promoción, tanto en la división por equipos como a nivel individual.

Se lo recuerda como “La Superestrella Categoría R”, como el oportunista por excelencia, esa suerte de Pippo Inzaghi de la lucha libre que siempre sabía dónde ubicarse: aparecía en los momentos más inesperados para aplicar su Lanza y sorprender a sus rivales.

Una capacidad que lo situó como el rudo más impredecible del último tiempo, tan amado como odiado, y que le permitió conquistar siete veces el Campeonato de Pesos Pesados y cuatro veces el de la WWE.

Pero lo cierto es que Adam Copeland, Edge, estuvo lejos de ser un luchador que gozara de un rápido empuje que lo instalase en la órbita de los campeonatos. Se lo ganó a punta de trabajo: tuvo que hacer el recorrido largo. Como una suerte de Castolo en la Liga Master de los primeros Winning Eleven, debió empezar desde abajo. Así, en junio de 1998, debutó derrotando a José Estrada Jr.

Meses después, se uniría al dúo que conformaba Gangrel y Christian, formando The Brood, un trío llamativo, medio críptico medio vampírico, incluso sumándose por un corto período al Ministerio de la Oscuridad de Undertaker. Las chances comenzaban a presentarse y el 24 de julio de 1999, un año después de su debut, lograba derrotar a Jeff Jarrett por el título Intercontinental. Pero la alegría duró sólo unas horas, pues un día después cayó ante el mismo rival en Fully Loaded.

Edge y Christian finalmente se separarían de The Brood, y juntos se transformarían en una de las duplas más legendarias que conoció la compañía, protagonizando luchas memorables ante otros grandes equipos, como los Dudleyz y los Hardyz. En Wrestlemania 2000 conseguirían por primera vez el oro de la división, presea que lograron en otras seis ocasiones.

Destinado al oro

2001 marcó el comienzo de la consolidación individual de Edge. Sostuvo feudos que lo elevaron a una posición acaso más importante dentro del plantel. Fue Rey del Ring derrotando a Kurt Angle, y rivalizó ante Christian por el Campeonato Intercontinental. Se alió con Hulk Hogan ganando los campeonatos por equipo, e incluso tuvo alguna chance titular ante Brock Lesnar.

Pero en 2003 todo daría un giro radical: sufriría una fractura de cuello, inhabilitándolo por el resto del año, y también, de paso, marcando lo que sería el fin de su carrera en 2011.

Su tan ansiada oportunidad dentro de los estelares llegó en 2006, año en que obtuvo dos veces el Campeonato de la WWE. El relato es conocido: se ganó el mote de “Oportunista por excelencia”. Se volvió un tipo calculador, uno que sabía cuándo y cómo atacar. Así, en años posteriores, se lo planteó como uno de los más grandes rudos de la promoción, enfrentándose a luchadores de la talla de Chris Jericho, John Cena o Undertaker, incluso estelarizando la vitrina de los inmortales.

Wrestlemania 27 y el fantasma de una maldita lesión

2011 sería un año movido para Edge. Campeón Mundial de Pesos Pesados, tuvo que defender la presea ante Kane y, posteriormente, en una serie de luchas, ante Dolph Ziggler, el protegido de Vickie Guerrero.

Pero un duro escollo lo acechaba: Alberto Del Río. El mexicano, que poco a poco comenzaba a destacar en la planilla mayor de la compañía, se obsesionó con el cinturón de Edge y finalmente logró la oportunidad que esperaba tras alzarse con la victoria en la vigésimocuarta edición de la batalla real.

Así tomó forma el compromiso por el Campeonato Mundial de Pesos Pesados en Wrestlemania 27. Un combate que abrió los fuegos del magno evento y que vio, en poco más de once minutos, a “La Superestrella Categoría R” retener el título gracias a su habitual Lanza Humana.

Lo que nadie esperaba es que casi una semana después, en la edición del 11 de abril de Monday Night Raw, Edge tomara la palabra y anunciara su retiro. No iba más: se lo habían prohibido. Y todo se debía a la lesión que sufrió en una lucha contra Chris Jericho por allá en 2003. Los reportes médicos indicaron que Edge sufría de estenosis espinal, un estrechamiento entre los discos de C5 a C7, y el único tratamiento posible era limitar su actividad física para poder tener una vida normal, sin sufrir más lesiones serias.

Un día después, “La Superestrella Categoría R” dejó vacante su campeonato en Smack Down! Live en medio de una ovación por parte de todo el plantel del show azul, que despedía al que supo convertirse en uno de los rudos más importantes en la historia de la promoción.

Un año más tarde, como premio a su dilatada trayectoria, Edge fue anunciado como miembro del Salón de la Fama de la WWE.

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