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Amé Man of Steel y Batman v Superman: Yo sí extrañaré la visión de Zack Snyder para DC

24 OCT 2017 / Cine

Amé Man of Steel y Batman v Superman: Yo sí extrañaré la visión de Zack Snyder para DC

El tono oscuro de estas películas de superhéroes fue criticado por expertos a nivel mundial, alabado en pocas ocasiones y resistido por el gran público.¿Qué legado deja la visión del director de Man of Steel, Batman v Superman y Justice League, ahora que DC parece haber girado el volante en todos los grados posibles?


Es época post Batman de Christopher Nolan. DC decide apostar por un universo cinematográfico. En él, una película de orígenes de Superman será la piedra angular. Con el director de “Inception” como productor ejecutivo y aportando ideas en la historia base, se suma también David S. Goyer como guionista -uno de los autores de la aclamada “The Dark Knight”.

Con este team de lujo, se terminó de cuadrar la idea sumando el nombre de Zack Snyder. El hasta entonces director de “Dawn of the Dead”, “Sucker Punch”, “300” y “Watchmen”, pondría sus cámaras lentas y en alta definición a trabajar para diseñar al hombre de acero en el cine, tras la estela de lo dejado por Richard Donner como puntazo inicial para el género y el mediocre trabajo de Bryan Singer en “Superman Returns”.

El resultado de todo lo anterior, fue una película que en un comienzo fue bien recibida por la crítica, decayó en su apreciación gracias a algunos reviews de fundamentalistas y posteriormente, fue golpeada, toda vez que se liberó el embargo, por algunas decisiones que plantearon incómodas preguntas en torno a esta versión del héroe venido desde Krypton: ¿era este Superman introspectivo y oscuro una digna representación de la creación de Joe Shuster y Jerry Siegel? ¿Dibujaba alguna época del cómic específica? ¿Por qué no hacerlo luminoso, como siempre fue el hombre de acero en la memoria colectiva?

Como el grueso de la gente que consume este tipo de películas y las vuelve un éxito comercial, llegué primero al héroe por el cine y luego mediante el papel. Los fanáticos que reclaman un Superman “más canónico” o “de cómic”, comenzaron a llenar mis timelines destruyendo la película, que según un periodista era “la basura más mala” que vio en su “reputísima vida”.

Yo la había encontrado genial.

Amé la idea de un alienígena perturbado que no tiene idea de cómo es convivir con lo que no son superpoderes, sino la expresión de su real naturaleza en otro medioambiente. También las razones que lo volvían humano, su historia familiar de origen y también la terrícola. Me tocó escribir de ella para Paniko.cl, donde sentencié que estaba a la altura de Batman Begins o que incluso la superaba. Pese a que la recepción se fue volviendo tibia con el correr de las semanas hasta decantar en escenas de verdadero odio por la forma en que Superman resuelve la elección más compleja del filme -matar todo lo que queda de Krypton para salvar lo que ama de la tierra- me mantuve en mi posición de defensa, hasta encontrar opiniones de gente que respeto mucho, en favor del filme, como la de Hermes el Sabio en el blog para el que escribe, o incluso, dialogando directamente conmigo.

Más allá, de que luego haya cambiado un poco de opinión, Hermes representa a muchos que, pese a sumar matices, siempre defendieron la idea central de que MOS es una buena película, pese a algunas torpezas.

Como el viento soplaba hacia el otro lado y los trolleos se multiplicaban para MOS, me pregunté si estaba equivocado, no entendí la película o simplemente estaba solo con aquella buena sensación post filme. Así que me lancé a buscar en internet y encontré una entrevista de Zack Snyder en Forbes donde decía esto que, no les mentiré, me dibujó una gran sonrisa.

“Tuvimos la oportunidad de colocar este ícono dentro del mundo real. Y creo que, honestamente, lo que me sorprendió en respuesta a -esta versión de- Superman fue cómo todo el mundo se aferra a la versión de Christopher Reeve. La fuerza con la que se aferran a esas ideas, no a la versión del cómic, sino a la de esa película. Si analizas el cómic de Superman, él ha matado, ha hecho de todo. Supongo que las normas que la gente asocia con Superman en el mundo de las películas no son las que se aplican realmente en los cómics, porque son distintas. Ha hecho todas las cosas que le mostramos haciendo y más. Es gracioso ver cómo la gente se lo toma personalmente, porque hice a Superman real. Lo hice sentir o provocar consecuencias en el mundo. Sentí que era lo mismo que en Watchmen. Realmente queríamos mostrar que no era como todos pensaban, como la versión PG-13 en la que todo el mundo se basa. Quería mostrar que la violencia es real, que la gente muere o sale herida, y no es una broma ni es divertido. Y supongo que para mí, era que quería un héroe en Superman que fuera un héroe real y reflejara el mundo en el que vivimos ahora”.

Ese fue el concepto que me hizo amarla. Man of Steel recogía ese halo heredado de lo que Nolan hizo bien con Batman e intentaba profundizarlo, con torpezas, pero desafiándose a sí misma en cada cuadro.

Con todo aquello, igual hubo una recepción mixta de la prensa que en un comienzo la elogió y conforme aparecían las reacciones en redes sociales, mostró una cara un poco más dura. Hasta que llegó la promesa de doblar la apuesta: Zack Snyder invitó a Harry Lennix, actor de Man of Steel, en una inolvidable Comic-Con, a leer algunas líneas de “The Dark Knight Returns” de Frank Miller. Con ese acto comenzó su más ambiciosa propuesta. Batman se enfrentaría a este Superman en el cine y la audiencia iba a explotar, tal cual muestra este video.

La apuesta por el tono oscuro seguía. Una película nos mostraba la pesadilla sufrida por un adulto, que comprende como una maldición su destino y la misión que se impuso al ver a sus padres muertos en la acera producto de un sangriento crimen. “En el sueño, ellos -una bandada de murciélagos- me arrastraban hacia una luz. Una bonita mentira”, dice el Bruce Wayne de Ben Affleck, el más parecido a los cómic en el cine, por paliza.

Entonces, la película nos pone dentro del final de Man of Steel. Una nave de extraterrestres con motivaciones fundamentalistas derrumba edificios y mata a miles de inocentes. Uno de ellos, decide tomar partido por los locales y comienza una batalla sin cuartel. Entonces, las consecuencias de esta pelea, ponen al mejor detective del mundo, traumado, dañado y ya con veinte años de servicio en su ciudad, en su contra. Batman se obsesiona a tal punto, que se deja manipular por Lex Luthor, un millonario con daddy issues que hace “toda clase de cosas” con su dinero y su laboratorio.

Esa es la propuesta central de Batman v Superman. También me tocó cubrirla para Paniko.cl y ahondé en los detalles de su trama apenas salido del cine. Influenciado por todo lo que vivió Man of Steel, lógicamente, pensé que el tono oscuro seguiría siendo un problema, ya no sólo para los fans del Superman de Donner o alguna versión de los cómics declarada como más canónica, sino también para los religiosos que creían que Christopher Nolan había inventado a Batman.

En BvS, Batman mata porque está herido, sicótico y dañado por la muerte de sus padres, las pesadillas que lo azotan -algunas con explicación en la futura Justice League- y su obsesión con Superman. Pero a mucha gente no le pareció buena idea llevar al mundo real a un héroe que había sido recientemente definido por el -muy buen- director de moda en esta década.

La discusión y comparación con lo que estaba haciendo Marvel en la vereda de enfrente tomó más fuerza que nunca. Acá, será la primera y última vez que se tome como argumento la recaudación en el cine para exponer algo: BvS sumó “apenas” 800 millones de dólares a lo largo del mundo. Esa cifra estuvo muy por debajo de las expectativas de Warner y DC, que esperaban superar la barrera sicológica de los mil millones de billetes verdes.

Aún así, no fuimos pocos los que disfrutamos Batman v Superman, con errores y torpezas que son bastante norma en el cine de este tipo. Para muestra, este video que contrario al canto generalizado de las redes sociales y los reviews -que se lograron plegar a esa sensación de que el que le pegaba más fuerte a la película más clicks llevaría a su web-, defendió las decisiones de la historia escrita por Goyer y terminada por Chris Terrio (Argo, Justice League).

Llevo más de un año y medio siendo objeto de burlas y participando activamente en discusiones en torno a la película y cuánto de este odio en torno a ella es parte del juego de las redes sociales, esa necesidad enfermiza por decir lo políticamente correcto, conseguir un like, retuit o agradar a la masa que, peligrosamente, comienza a homologar sus opiniones y suprimir la discusión en torno a las distintas visiones que necesariamente se debe tener del arte en general.

El propio Zack Snyder ha manifestado su enojo, desde Sucker Punch en adelante, por el mote que lo apunta, sobre todo en internet, como un continuador de “la escuela” de Michael Bay. Dice, respecto a aquella película, que se trató de una obra feminista que no fue comprendida en su total dimensión y necesitó de un corte un tanto más violento para demostrar su aporte total.

Yo mismo me vi en algún momento apuntando a MOS como una película sin cohesión narrativa o con un guión deficiente, palabras que ojalá algún día pueda borrar, pues las considero no sólo contradictorias respecto a mi posición final, sino también injustas e influenciadas por las opiniones de los demás y esa ola de críticas que hacen callar cualquier disidencia.

Una historia oscura respecto a este fenómeno acompaña a Suicide Squad, la película de David Ayer que nunca vio la luz. En su lugar, una versión hecha con una mezcla del metraje inicial y tomas encargadas en refilmaciones a una empresa que regularmente hace trailers, fue estrenada y fue, hasta el estreno de esa versión moderna del Superman de Donner llamada Wonder Woman, la película DC con mayor recaudación. Todo esto, consignado en un gran reportaje de Hollywood Reporter, no sólo enojó a los fans como yo, que aprecian el universo distinto que construía hasta ese entonces DC y Warner, sino también a actores como Jared Leto, a quien le fue cercenada su versión del Joker y reducida a añicos payasescos dignos de un videojuego de poca monta.

Luego, descansamos un poco hasta la mentada Wonder Woman. Una película de otra factura que plantea discusiones interesantes en torno a la visión del hombre respecto a la mujer, el heroismo y la belleza. Pero una película que actúa de forma independiente a la visión que alguna vez se tuvo para adaptar a los personajes más populares de todos los tiempos en el cómic.

Que no se confunda la gente: gustar de MOS o BVS no significa que uno esté inhabilitado para gozar una película como Wonder Woman e incluso una como Suicide Squad, que no tiene ni pies ni cabeza -como varias del MCU que ya han sido estrenadas y han recibido la benevolencia de la crítica mundial y la plena aceptación del público. El punto de esta columna es uno solo: con lo sucedido tras la salida de Zack Snyder y su pizarra de visión sobre el universo cinematográfico con los personajes DC -que existió, es cosa de mirar los distintos extras de ediciones hogareñas de MOS o BVS-, se abortó una forma distinta de mirar el cine de superhéroes. Un camino que llevaba recién tres intentos -o dos, si contamos que la versión de Ayer para Suicide Squad fue lo que fue.

Nada exime a las películas de Zack Snyder de sus defectos. Nunca he querido plantear aquello. Pero, a días del estreno de Justice League, que nos llena de avances que nos quieren convencer de que Joss Whedon ha dejado “en regla” y acorde a “la norma” lo que era el fin de una trilogía hecha por Snyder, es necesario dejar de pelear con una caricatura construida por Twitter, fanáticos de un universo de héroes que no pueden ser vistos de la misma manera que hace cuarenta años y sobre todo, críticos odiosos que han reparado sólo en lo que es conveniente analizar para su propio marco teórico, tan endeble como las propias películas que critican.

Si me preguntan, prefiero un riesgo a algo seguro. Prefiero una visión oscura y con matices a una luminosa. Una apuesta que puede o no resultar, a una ópera humorística con momentos de heroismo artificial, sacado de un domingo jugando con figuras de plástico acompañado por los primos de turno. Yo sí extrañaré el universo creado y supervisado por Zack Snyder para DC. Si estoy molesto por la gran cortada de piso que le hicieron los ejecutivos de Warner desde Geoff Johns hacia abajo hasta hoy, a días de que se estrene la que se supone sigue siendo su película. Y sigo aún más molesto por la actitud de críticos y fanáticos que se han plegado a una masacre carente de argumentos que sólo apunta a apalear a estas películas por intentar ser distintas, por no ser parecidas a las de moda y por intentar proyectar un reflejo distinto de los héroes, que insisto, en estos tiempos no pueden ser recibidos entre aplausos por salvar a una mujer de una caída, rescatar a un gato de un árbol o negarse a disparar contra un asesino que amenaza la vida de otro ser humano. A Zack Snyder y a los pocos que quedamos defendiendo esto, lamentablemente el tiempo jamás nos dará la razón.

*Because a lot of people has commented in favor of this article, and had give the idea of even send it to Zack Snyder, we include an english version that you can read here, thanks to Google Translate, the artificial inteligence tool.

**Debido a que mucha gente ha comentado en favor de este artículo y ha dado la idea incluso de enviárselo a Zack Snyder, incluimos una versión en inglés que puedes revisar acá gracias a Translate, la herramienta de Inteligencia Artificial de Google.

***Como nota aparte y también por la buena recepción de esta columna, incluyendo a la gente que piensa distinto, le sumé este video para fanáticos de Batman v Superman. Se llama “Alegorías y Alusiones” y explica mucho del subtexto de la película. También una versión que incluye más pinturas. Que los disfruten. Gab.

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