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Por qué Animal Crossing se volvió el videojuego ideal para la cuarentena

23 MAR 2020 / Videojuegos

Por qué Animal Crossing se volvió el videojuego ideal para la cuarentena

La última entrega de la saga social de Nintendo fue lanzada en su mejor momento posible: cuando todos necesitamos un poco de escapismo digital en medio de una isla desierta.


Una isla tropical llena de frutas, arbolitos y animales parlantes que no buscan más que tu amistad. Un mundo digital listo para ser explorado a punta de hachas, palas y cañas de pescar, el cual con el pasar de los días pasará de ser un pequeño campamento a un pueblo vibrante y lleno de vida.

Todo esto es parte de la premisa del nuevo Animal Crossing: New Horizons, el esperado juego de la saga de Nintendo lanzado para la Switch el pasado 20 de marzo y que se ha convertido en todo un éxito de ventas durante su primer fin de semana en el mercado: en Reino Unido, por ejemplo, su lanzamiento triplicó en ventas a la edición anterior, mientras que en Japón -tierra donde la saga se estrenó en el año 2001- el juego superó las ventas de lanzamiento de Pokémon y Super Smash Bros. en la misma Switch.

Cifras que se explican en parte por la espera de 8 años que hubo entre el juego anterior de la serie -lanzado para la Nintendo 3DS- y este, pero también porque sin quererlo, el título fue lanzado en medio del proceso de cuarentena global que se está viviendo producto de la pandemia del Covid-19. Y es que en una época de encierro absoluto, cualquier escapada de nuestra rutina, aunque sea digital es bienvenida.

Y de todos los videojuegos que existen, Animal Crossing sea el más idóneo para poder sobrellevar el peso mental que significan los tiempos del distanciamiento social. Pero ¿Por qué?

Lo primero es que, desde siempre, Animal Crossing se ha planteado como un juego que avanza lento, día tras día, hasta convertirse en una rutina más que en un desafío. Animal Crossing no tiene fin, no hay un reino que salvar ni tampoco una corporación que derribar. Y por lo mismo, es una experiencia más relajante que estresante y posee mecanismos para evitar que sea muy adictivo.

Por ejemplo, todas las construcciones demoran un día en terminarse, hagas lo que hagas. Puedes plantar un árbol para llevar nuevas frutas a tu isla, pero primero tienes que verlo crecer por varios días. Incluso las tiendas tienen horarios de apertura y cierre. Algo impensado en un mundo en donde los juegos ofrecen hasta pagos en dinero real para acelerar construcciones y otros trucos de ese tipo.

Pero por otro lado, Animal Crossing siempre estará ahí disponible para encontrar nuevas cosas. El juego posee un reloj en tiempo real sincronizado con tu vida, así que si afuera es de día, en tu isla también. Y este paso del tiempo permite que en cada hora haya algo distinto: desde los insectos y pescados que puedes encontrar -que no solo cambian con la hora del día, sino que con las estaciones del año- pero también la posición del sol, las fases de la luna, etc. Su estilo gráfico simple le permite ser más detallado en todo este tipo de cosas que convierten al juego en un constante descubrimiento de tu lugar de juego.

Y cuando ya te aburres de lo que ves, llegan los elementos de personalización, que son la otra mitad del encanto de Animal Crossing. Puedes cambiar tu atuendo, decorar tu casa, las casas de tus vecinos, decorar tu isla e incluso, modificar sus ríos y espacios comunes mientras más avances en el juego. Esta es la parte en la que puedes expresar tu personalidad y es muy similar a otros títulos como Los Sims.

Finalmente, y no menos importante, Animal Crossing New Horizons es una herramienta de comunicación, que se disfruta mejor teniendo amigos y cooperando entre sí. Por primera vez en la serie, hasta 8 jugadores pueden conectarse en una misma isla para compartir ítems, sacarse fotos, pescar, visitar casas y más.

Si bien las opciones para comunicarse son muy rudimentarias -se recomienda, por ejemplo, usar un chat de voz externo al conectarse con amigos- el juego incorpora una serie de elementos que favorecen la comunicación y el intercambio de bienes. Por ejemplo, están las frutas: cada isla tiene su propia fruta nativa, pero si visitas a tus amigos, puedes llevarte las suyas y hacerlas crecer en tu hogar. Esas futas se venden por más dinero al ser extranjeras. O bien, hay más chances de encontrar peces o insectos raros si estás de visita.

Por si misma, la serie de Animal Crossing siempre ha tenido un encanto especial, no por nada lleva 19 años vigente y es uno de los puntales del nuevo Nintendo, junto con Splatoon. Pero una coincidencia de aquellas lo hizo caer en un momento donde para muchos no solo se ha convertido en un juego memorable, sino en uno necesario. Una nueva rutina ligera, que podemos tomar con tranquilidad para desviar nuestra mente mientras, por algunos instantes, nuestra mayor preocupación sea buscar las últimas pepitas de hierro que nos faltan para poder abrir la tienda de los mapaches parlanchines.

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