Sea of Thieves demuestra que Microsoft no sabe crear franquicias nuevas

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El juego de piratas de Xbox One se convirtió en la IP nueva más exitosa de la compañía, lo que no es muy difícil viendo la poca creatividad de sus estudios.


Con bombos y platillos, y tras una semana de su estreno, Microsoft anunció que Sea of Thieves, la exclusiva creada por Rare para las plataformas de Xbox One y PC, se convirtió en la nueva IP más exitosa de esta generación para Microsoft, consiguiendo una cifra de 2 millones de jugadores en su primera semana.

Una marca que si bien, tiene sus méritos y es algo con lo que cualquier otro estudio podría alegrarse, en realidad esconde varios matices que nos muestran que se trata de un anuncio que tiene más humo y espejos que de mérito real.

Comencemos por el hecho de que Microsoft habla de número de jugadores y no de copias vendidas. Esto es porque Sea of Thieves se incluyó este mes como parte del Game Pass de la compañía, el servicio que ofrece un número de juegos para descargar cada mes, pagando una suscripción mensual. Una suerte de arriendo de juegos ya que cuando estos desaparecen de la lista, deben ser comprados para seguir siendo utilizados.

Uno puede decir que, efectivamente, se trató de una buena estrategia para traer más jugadores en un título que es 100% online y que requiere de una gran cantidad de humanos, pero uno no deja de preguntarse qué habría pasado si Microsoft no hubiese ofrecido -y devaluado- su juego en el servicio de suscripción justo el día de su estreno.

Pero quizás lo que reduce aun más el valor de esta marca es que si hay algo que Xbox ha hecho mal en esta generación de consolas ha sido crear nuevas y buenas exclusivas para su consola.

La última IP nueva que apareció en el retail y de manera exclusiva en las plataformas de Microsoft fue ReCore, en el año 2016. El año pasado la biblioteca de exclusivas de Xbox estuvo plagada de secuelas como Forza 7 y Halo Wars 2.

Y desde el lanzamiento de la consola, sólo un puñado de juegos exclusivos con ideas nuevas han sido desarrolladas por la compañía, como Sunset Overdrive Quantum Break, ambos proyectos que ya parecen haber sido abandonados, aunque nunca tanto como Project Spark, cuya plataforma duró dos años en línea. Quizás el único ejemplo de calidad que se me ocurre es Ori and the Blind Forest.

Por otra parte, en el lado de PlayStation, si bien no han actuado con el mismo fervor con el que en la era de la PS3 poblaron la industria con nuevos juegos y franquicias como Little Big Planet, Uncharted o The Last of Us, esta generación no se ha quedado atrás con títulos como Bloodborne, The Order 1866, Until Dawn, The Last Guardian (con algo de trampa) y Horizon Zero Dawn, el cual no sólo fue un juego original lanzado el 2017, sino que fue uno de los mejores juegos del año.

Y hasta Nintendo, la compañía que más abusa de la nostalgia de todas, tuvo más IPs nuevas el 2017 que Microsoft, como ARMS y Ever Oasis.

Es hora de que Microsoft se ponga a escuchar un poco más a sus usuarios, y en vez de estar celebrando cifras que no significan nada, entreguen algo de valor que realmente perdure en el tiempo, que difícilmente sea el caso de Sea of Thieves. Porque aunque parezca lo más fácil, no siempre se va a poder vivir solo de Halo, Forza y Gears of War.

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